El tráfico ilegal de refrigerantes no solo es un problema “de mercado”: puede convertirse en un riesgo real de accidente, averías graves y sanciones para la empresa instaladora. Y lo más delicado es que muchas veces el instalador acaba siendo el último eslabón de una cadena que no controla por completo.
En esta guía práctica, recopilamos los puntos clave y un protocolo mínimo de prevención basado en la nota informativa de CNI (Confederación de Instaladores), para ayudarte a reducir riesgos en compra, recepción y manipulación de refrigerante.
Qué está pasando en el mercado (y por qué va a más)
CNI alerta de un incremento en la comercialización de gases ilegales y describe tres patrones habituales:
- Etiquetado falso: refrigerante “A” vendido como “B” (por ejemplo, comercializar refrigerante prohibido como si fuera una alternativa permitida).
- Importación y distribución ilegales: botellas ocultas, declaraciones fraudulentas, envases sin requisitos técnicos/homologación y distribución con etiquetas falsas.
- Mezclas peligrosas y no declaradas: no solo “ilegales”, también inseguras. CNI cita casos de cilindros etiquetados como R-410A cuyo contenido real incluía R-40 (clorometano) mezclado con HFCs, con riesgos de alta inflamabilidad y corrosividad.
Además, se menciona que el mercado ilegal se está sofisticando, impulsado por la cuota F-Gas y el coste fiscal, lo que crea un entorno favorable al fraude.
Por qué el instalador es el más expuesto
En la práctica, quien abre circuito, recupera, carga o mantiene es el técnico. Si el refrigerante no es el que “dice ser”, puede cambiar por completo el nivel de riesgo (inflamabilidad/corrosión/toxicidad) y convertir una intervención rutinaria en un incidente grave.
A esto se suman impactos operativos y de responsabilidad: averías, rendimiento imprevisible, posibles garantías anuladas y conflictos con el cliente.
Tu cliente también tiene obligaciones: cuéntaselo sin fricción
Aunque el instalador manipule el refrigerante, el titular/operador (supermercados, hoteles, industria, comunidades, etc.) puede verse afectado por:
- Riesgo de seguridad: si el gas no es el real, desaparece la “garantía” de seguridad y se compromete la gestión de la instalación.
- Incumplimientos documentales: libro registro y certificados deben reflejar el refrigerante real; si es falso, la instalación queda “documentalmente comprometida”.
- Seguros, peritajes y responsabilidades: ante un incidente, la trazabilidad y el “quién lo permitió” aparece rápido.
- Prevención de Riesgos (CAE): el titular debe informar a la empresa instaladora de los riesgos existentes (incluido el tipo real de refrigerante); si es incorrecto, expone a los técnicos a riesgos no evaluados.
Punto clave para evitar problemas: “el titular no debería comprar gas por su cuenta”
CNI recuerda que el RD 115/2017 restringe la titularidad de refrigerantes en contenedores (botellas/cilindros) a distribuidores, empresas habilitadas y fabricantes, con matices ligados al “depósito” en instalaciones bajo condiciones concretas. Traducción práctica: si un cliente te dice “yo pongo el gas porque lo he conseguido barato”, es una bandera roja.
Cómo explicárselo al cliente en 20 segundos (mensaje profesional “sin reproche”)
“Como titular, eres responsable de que la instalación sea segura y de que la documentación refleje el refrigerante real. Si entra un gas ilegal o falso, el problema no se queda solo en el instalador: afecta a seguridad, documentación y responsabilidades.”
Regístrate como cliente profesional en Refrel.com
Señales de alarma antes de comprar (y al recibir la botella)
Si aparece una sola de estas señales: para y verifica.
- Precio anormalmente bajo u “oportunidad irrepetible”.
- Compra por plataformas de internet o canales no profesionales.
- Envase sin trazabilidad clara o con indicios raros: precintos genéricos, erratas, tipografías inconsistentes, ausencia de datos del fabricante, válvulas/colores no habituales.
- Sospechas de incumplimiento de normativa de equipos a presión transportables (TPED) o marcajes incoherentes (CNI cita indicios como rosca 17E, tara incoherente, ausencia de marcajes, etc.).
- Falta la Ficha de Datos de Seguridad (FDS) correcta o viene “genérica” (debe identificar adecuadamente el producto y el proveedor, entre otros campos).
Protocolo mínimo recomendado para empresas instaladoras
1) Antes de comprar
- Compra solo a distribuidores autorizados y reconocidos como Refrel.
- Exige documentación y trazabilidad (factura clara, FDS, lote/identificación, etc.).
- Aplica el checklist de señales de alarma (etiquetas raras, envase sospechoso, etc.).
2) Antes de manipular / cargar refrigerante
- Si el equipo viene “de fuera” o hay dudas, verifica el tipo de gas del sistema (CNI plantea L1/L2/L3) y trata el contenido como potencialmente peligroso hasta confirmación.
- Con L2 y L3, incrementa prudencia: un mal etiquetado puede implicar un riesgo real distinto al previsto.
3) Si sospechas que un cilindro es ilegal o falsificado
- No uses el gas: aísla la botella (“cuarentena”), informa internamente y activa protocolo.
- Notifica y asesórate: contacto con asociación y, si procede, autoridades (SEPRONA / Vigilancia Aduanera / Policía). CNI indica que se están realizando inspecciones y toma de muestras con incautaciones.

Cláusulas recomendadas para presupuestos, OT y contratos (para protegerte)
CNI incluye modelos de cláusulas que puedes adaptar para blindar trazabilidad y tu derecho a paralizar si hay indicios razonables. Ideas clave (resumen operativo):
- Suministro exclusivo por la empresa instaladora (o canal profesional trazable aprobado por la instaladora).
- Prohibición de usar refrigerante aportado por el cliente o por terceros sin trazabilidad suficiente.
- Derecho de detener el trabajo si hay indicios de refrigerante no conforme/mal etiquetado, proponiendo verificación/actuación alternativa.
- En instalaciones con mayor riesgo (p. ej., A2L/A3 o duda de procedencia), contemplar verificación previa del refrigerante del sistema (por ejemplo, identificación/analizador).
Reduce riesgo con trazabilidad y un proceso repetible
El refrigerante no es “una materia prima más”: entre cuota F-Gas, fiscalidad y fraude, el riesgo aumenta y puede impactar de lleno en tu seguridad, tus costes y tu responsabilidad con el cliente. La forma de protegerse es clara: compra profesional trazable + verificación ante indicios + documentación coherente + contrato bien atado.
En Refrel trabajamos para facilitar el día a día del profesional con un enfoque B2B: catálogo amplio, operativa ágil y logística orientada a entrega rápida, para que puedas centralizar compras y reducir fricciones en la gestión de suministros.